Y paso todo así | Cap. 1 - Sobre June

Actualizado: abr 25


Se puede decir que todo empezó en Panna muchos años atrás. El surgimiento de aquella nación marcaría la historia de June para siempre y las historias de esos tiempos aún son recordadas en las Bitácoras Rojas que reposan en las estanterías de Bandergrath.


En aquel tiempo las tierras del continente June comerciaban con muchas otras regiones lejanas al oeste, mucho más allá del Mar Sin Fin.


Hace un buen tiempo atrás, una mañana ya olvidada del mes de marzo, un muchacho llamado Pepe se encontraba con dos de sus buenos amigos conversando, en Panna su ciudad natal.


Pepe estaba conversando con Jein Jine y con Cil Cal, ambos grandes amigos de su infancia. Jein era una mujer hermosa de ojos café y cabello castaño, que cuando miraba ligeramente al sol, mostraba unos ojos radiantes que resplandecían fuertemente y eran capaces de reconfortar a cualquiera que la mirará. Ella era la prometida de Cil.


Pepe Gaal era un gran artista, provenía de un linaje lleno de escultores, artesanos y otros maestros. Llevaba ya varias semanas trabajando en un encargo para la boda blanca de Jein y Cil, y aunque había avanzando bastante con su tarea aún quedaba mucho por hacer.


Aquel día se le hacia eterno a Pepe, el cielo azul resplandecía y se escuchaba el cantar de algunos pájaros mañaneros que solo habitaban en Panna. Jein acababa de llegar al taller de Pepe, tomada de las manos de Cil como era costumbre.


–Hola Pepe, sé que es temprano pero te quería preguntar si la escultura va a estar lista a tiempo –dijo Jein mientras ponía su mano en la cabeza mostrando lo preocupada que estaba, ella siempre hacia este gesto–. Mira que ya faltan pocas semanas para nuestra boda –añadió, y empezó a dar vueltas por el taller.


–Bueno Jein, es una escultura complicada –dijo Pepe mientras se peinaba con la mano los pocos cabellos que le quedaban en la cabeza–. Recuerda que me pediste que los rostros fueran lo más reales posible y además quieres mostrar los escudos familiares, todas las insignias de los rangos de Cil y aparte quieres que tu peinado se vea perfecto –añadió, y se acercó a ambos para hablarles más de cerca–. Todo este trabajo requiere de mucho...


–¡Esta bien Pepe! puedo entender lo que dices. Lo que quieres decirme es que te vas a tomar tu tiempo –interrumpió Jein, mientras se reía alegremente–. Recuerda tienes solo dos semanas querido amigo, en dos semanas es nuestra boda y ese es uno de los arreglos principales en toda la decoración.


––


–Bueno Pepe ahora si que te has lucido con esa escultura, segurio que si –decia Pepe mientras se terminaba una cerveza del bar Vissueti al este del pueblo –. Deberían tomarse una cereza Uds también, esta es la cerveza me recuerda mucho a mi padre, ese viejo canoso si que sabe pasarsela bien, me pregunto por que parte de June estará ahorita mismo o será que ya se fue a Bandergrath. Debe estar navegando por el Mar Sin Fin, o quien sabe. Espero que este bien – suspiró, la mirada de Pepe se había ido lejos, y se había fijado en la pintura de su padre que colgaba en la pared encima de una de las estanterías de su taller.


–El esta bien –dijo Jein, mientras le ponía la mano en la espalda –. El siempre regresa –añadió.


–Así es Pepé, el siempre regresa –dijo Cil –. ¿Recuerdas la ultima expedición hacia Norul? Todos pensamos que no volvería y aún así lo hizo.


–Como olvidarlo, recuerdo la historía que nos contó a todos sentados en aquella fogata en Isla Amey –dijo Pepé mientras se sentaba y empezaba a recordar las palabras de su padre a quien muchos conocian como Tono Gaal, o simplemente Tono, guardián del Mar Sin Fin.


–Nuestra embarcación era grande y ligera, pero esa noche Pepe no se que paso. Estabamos a un día de Norul y la noche había caido, el mar estaba negro, las olas arrementián con fuerza, mucha más fuerza de la de cualquier noche que había vivido hasta entonces. La tripulación estaba preocupada, pero no tanto como yo por el mal clima y el barco no dejaba de rechinar y mecerse de un lado a otro. De un momento a otro escuchamos un golpe muy fuerte en el casco del barco, algo nos estaba atacando y nos golpio varias veces antes de parar.


–Desplieguen los cañones grite con fuerza, toda la tripulación corrio a sus posiciones. Podía ver muy poco por aquella tormenta que nos envolvia con toda su fuerza, y los rayos en el cielo rasgaban las nubes y se reflejaban en el mar y en los ojos de mi tripulación.


–¡Ahi viene de nuevo! ¡Preparen! ¡Apunte! ¡Ahora! Nos atacaba un dragón marino, era una criatura de las profundidades del Mar Sin Fin, pero muy agresiva y celosa cuando rondabas sus dominios. Era totalmente negro, pero en su cuerpo se veian unas piedras brillantes, que como armadura cubrian todo su cuerpo, y lo protegian como armdura.


–Se zambullía, nos golpeaba por un costado y luego por el otro, se acercaba por tercera vez y entonces BAM BAM BAM, tres disparos de los cañones laterales resonaron en el aire. Dos de los disparos acertaron el torso del dragon y un graznido agudo y severo se mezclo con el fuerte ruido de la tormenta y desapareció en silencio tan rápido como surgio. La criatura se quedo inmovil por unos segundos, y ya nos preparabamos para volver atacar y entonces sigilizomente se deslizo en las profunidades y desapareció en la penumbra.


–Vaya, no lo recordaba tan bien como tú Pepé, deberías ser un trovador en vez de solo un escultor. O mejor un trovador escultor ¿Qué te parece? –dijo Jein, mientras le sonreia y continuo –. ¿Pepé hace cuanto fue aquel ataque en Norul?


–Hace ya diez años y nadie a visto nuevamente un dragon marino, y espero que eso continue así –dijo, mientras tomaba un sorbo de su oscura cerveza. Pepe era un hombre bastante reservado, con un caracter fuerte y temperamental pero cuando se trataba de su padre siempre se extendía y era capaz de recordar detalles que otros pasaban por alto.


–El tiempo en June pasa muy rapido, y nuestro tiempo es corto pero con significado siempre y cuando nuestras acciones sigan nuestro proposito más grande –añadio Pepe.


–¿Y cuál es tu proposito Pepe? –pregunto Jein, curiosa y extrañada por el tono tan serio que había tomado la conversación.


–Bueno a ver… Por ahora terminar esta cerveza –dijo Pepe, mientras se reia alegremente.




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